Todo era un espejismo.
Creía que estaba mejor, pero nada. Ahora creo que ya veo cómo son las cosas: esto no tiene solución. Sólo puedo aspirar a vivir mediocremente con mi TLP, si es que esto es vivir. Porque para mí no lo es. No es vida lo que tengo. No tengo nada.
Para mí lo que tengo es una minusvalía, pero de las peores, porque no se ve. Nadie la ve. Me limita la vida cotidiana de mil maneras, y lo ha hecho siempre. No recuerdo haber estado bien nunca. Siempre estuve al margen de la norma, y esta sociedad es así: si no entras en el molde, te mete a presión, cierra la tapa y aprieta... para que aprendas. A veces quisiera estar loca de verdad, así no me sentiría obligada a luchar por mejorar, no me sentiría responsable de nada.
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